Categoría: 'Genios de la Computación'

Jon Kleinberg, en una foto de Michael Okoniewski para Smithsonian Magazine
Jon Kleinberg es un matemático estadounidense (Boston, 1971) célebre por haber creado el algoritmo HITS (Hypertext Induced Topic Selection, en sus siglas en inglés). Diseñado para valorar la importancia de una página web mediante el análisis de sus enlaces, el algoritmo HITS representa la alternativa a PageRank, la fórmula en la que está basado el buscador Google.
El propio Kleinberg se presenta así en su página personal:
«Soy profesor de Ciencias de la Computación en la Universidad de Cornell. Mi investigación se centra en temas de interfaz de redes e información, con énfasis en las redes sociales y de información que apuntalan la Red y otros medios online.» —Jon Kleinberg
A lo largo de su carrera ha sido distinguido con numerosos premios de fundaciones tan prestigiosas como la Fundación Nacional de Ciencias de EEUU (NSF, en sus siglas en inglés), la Oficina de Investigación Naval (ONR), y las fundaciones MacArthur, Packard y Sloan. También recibió el Premio Nevanlinna en 2006.
Kleinberg, rebel king
Algunos estudiantes han llamado cariñosamente a Kleinberg “el Rey Rebelde” (rebel king, en inglés), un sobrenombre derivado a partir de las letras de su apellido. El fenómeno comenzó hace algunos años, cuando un alumno irrumpió en una de sus conferencias y anunció a viva voz “Kleinberg is Rebel King” (Kleinberg es el Rey Rebelde). Esta anécdota ha ocasionado una especie de tradición, y posteriormente se han producido escenas similares en otras ponencias suyas.
June 23rd, 2008
“Como todos los padres asiático-americanos, los míos querían que fuera doctor, abogado, o dentista”. Guy Kawasaki no se convertiría en ninguna de esas tres cosas, sino en un evangelista tecnológico, y uno de los principales responsables de que Apple sea lo que hoy es.
Antes de que le “picara el bicho de los ordenadores”, Kawasaki, un hawaiano hijo de japoneses nacido en la década de los 50, se graduó en Psicología, empezó Derecho para complacer a sus padres y luego lo dejó para trabajar contando diamantes en una gran joyería.
La llegada del Apple II le impactó tanto que decidió ponerse al servicio de la informática, primero en una empresa de software educativo, y más tarde, gracias al enchufe de un amigo de la universidad, Mike Boich, en la misma Apple.
“Cuando ví lo que un Macintosh podía hacer, se apartaron las nubes y los ángeles empezaron a cantar”, cuenta Kawasaki no sin cierta ironía en su página personal. “Durante cuatro años evangelicé a los desarrolladores de software y hardware acerca de Macintosh y lideré la carga contra la dominación mundial de IBM”
Junto a Boich, Kawasaki desempeñó labores de marketing que consistían principalmente en convencer a los desarrolladores para que hicieran software y hardware para Mac, en una época en la que ordenador y PC eran términos sinónimos.
La verdadera aportación de Kawasaki consistió en aplicar métodos de evangelización al marketing, haciendo que fueran los propios usuarios quienes libremente trataran de convencer a sus conocidos de que el Mac era mejor que el PC y de que lo compraran.
El éxito de este tipo de campaña es tal, que el usuario-evangelista es hoy un habitual del grupo de amigos o de compañeros de trabajo, ese personaje que espontáneamente alaba las virtudes de su Mac sencillamente porque cree que es lo mejor.
Y os dejamos con los puntos clave de este arte de la evangelización tecnológica, que el propio Kawasaki expuso durante la séptima edición de las jornadas tecnológicas de Gnomedex, celebrada entre el 9 y el 11 de agosto de este año.
September 13th, 2007
Hablar de Steve Jobs es hablar de Apple, Macintosh, Pixar y de la prolífica generación que sigue al iMac (iPod, iPhone…). Detrás de ese nombre propio, hay tres historias que él mismo contó a los alumnos de la Universidad de Stanford, California, durante su discurso de clausura del año académico.
Una historia sobre “conectar los puntos”. Otra, sobre el amor y la pérdida. Y una más sobre la muerte. Tres historias sobre Steve Jobs, el hombre tras el mito Apple.
··> Vídeo del discurso, con subtítulos en castellano
··>Texto original en inglés
June 12th, 2007
“Impreciso pero excitante”. Eso le dijo a Tim Berners-Lee su jefe del Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN) cuando leyó, en marzo de 1989, el primer borrador de lo que más tarde se convertiría en la World Wide Web.
Berners-Lee, un físico británico que por entonces tenía 34 años, esbozó en esta primera propuesta un nuevo sistema de gestión de la información de la Red basado en el hipertexto.
La idea era interconectar la información disponible en Internet de forma similar a como está relacionada en el cerebro humano. Una idea revolucionaria, pero no nueva. Berners-Lee se alzaba a hombros de dos gigantes: Paul Otlet y Vannevar Bush.
Para poner en práctica la idea de la hipertextualidad, Berners-Lee propuso asignar a cada archivo existente en la Red un identificador de documento universal (UDI). Gracias al hipertexto, podría relacionar ese identificador con una palabra a través de un hipervínculo. De esta forma, el usuario podría acceder cómodamente al archivo deseado haciendo clic en el enlace. Había nacido la navegación.
Al año siguiente, en 1990, Berners-Lee desarrolló un programa que hacía las veces de navegador y de editor, y al que llamó World Wide Web. En los meses que se sucedieron, creó el primer servidor, en el que alojó el primer sitio web: info.cern.ch.

En el primer servidor todavía puede leerse:
“ESTA MAQUINA ES UN SERVIDOR. ¡NO APAGAR!” (foto: wikipedia.org)
En este sitio se ofrecía a los visitantes información sobre el lenguaje hipertextual con marcas (HyperText Markup Language, HTML) y el protocolo necesario para transferir esos archivos (HyperText Transfer Protocol, HTTP). También ofrecía instrucciones para crear una página web propia e incluso a buscar información en la Red.
El concepto se fue expandiendo, y pronto Internet saltó fuera de los límites del mundo académico. En septiembre de 1994, Berners-Lee creó el World Wide Web Consortium, conocido como W3C. Una entidad que es, en palabras de Lee, un “foro abierto y neutral” para discutir sobre los protocolos que rigen la Web y que se encarga de marcar unos estándares para que exista compatibilidad entre ellos.
La intuición de Berners-Lee supuso una auténtica revolución en la Red, hasta el punto de que WWW e Internet son, para muchos, términos sinónimos. Con la llegada de la WWW ya no fue necesario memorizar extensas rutas hasta llegar a la información deseada, bastaba con hacer clic en una palabra subrayada. Imágenes, texto y enlaces aparecían integrados en un solo documento, aumentando las posibilidades. Una revolución que hizo de Internet un espacio más universal y accesible, tal y como soñaba Tim.
May 3rd, 2007